2009-03-18

La Nascita di...

Cuando se es la fuerza centrípeta del pícaro atomo, de gravedad su trayectoria; lo centrífugo.Un vaivén de repulsiones; las atracciones; le damos marometas, machincuepas del viento: música del árbol antiguo. Escapar de la víscera, depositarse en molde de tripas y salir como si se saliera de la entraña, abrir de párpados viendo lo otro que no es la oscuridad. Encandilado, ajustas los focos de la dualidad. Y eso vuelve a ser un diminuto macro compuesto de espejos miniatura. Más allá hay otros epicentros, más inocentes, más desviados que éste. Y se prolonga la milonga, y su espíritu quiere destrozar a los otros con su todo. Como un martillo y la licuadora, se dan sentones, se agarran como los perros y los changos y la explosión reencarna por millones que son el alfa y omega. El uno se prolonga, ya parece línea, su ego no cabe en esta raya sin fin y desea poder viajar al otro universo que el supremo gigante es, mas también el más concurrido es en un plano de reflejos. Y ven a la pierrotesca que es algo como todo lo que soñaron y del sueño se hace la circunferencia, y se va derrumbando y ascendiendo el espiral...

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