2009-07-10

Divagaciones 23:21

Paradoja: la domesticación ya es inherente a la condición humana. Uno de los ideales del humano es ser libre. Para ser libre hay que dejar de ser humano. El individuo una vez liberado no sabría qué hacer con su libertad; le abruman las posibilidades. El individuo necesita que le digan qué hacer. Indicaciones u órdenes equivalen a ser controlado. El individuo tiende a rebelarse contra el patrón, guía o padre -el grado depende si estos son tangibles o abstractos- o, en ciertos casos, desea ser el mandatario -y en efecto tiene potencial para lograrlo-. Tras collejas, forcejeos y pérdidas, el individuo se somete ante la autoridad, ergo, vuelve a ser humano. La pregunta es: ¿Te gusta tu collar y correa?

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