2011-02-14

Divagaciones 12:54

Presencio,
es verdad,
y al presenciarte tiendo a hablar
de todo
y a decir
nada.

Hablo
y, qué verdad,
el hablar no es más
que hilar palabras.

Intención,
qué nimiedad,
siempre la habrá
detrás de toda palabra.

Quién,
sin embargo,
sabrá si es la indicada
para lo que la sangre manda.

Por eso callo
y, qué necedad,
al callar de guillotinas y letras
sigo hablando.

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