2009-03-03

Salvador

Yacía en un hoyo detrás de los locales, a un lado del puente que daba hacia Las Brujas. Hoyo no, zanja. Estaba atorado el pobre animal; no gemía, sólo estaba sentado en sus patitas con la crisma en alto y en la parte inferior de su cogote tenía un boquete rosado que se asomaba de su amarillento pelaje. Una lengua como de jamón salía de su oscuro hocico. Nos vio y no hizo caravana ni ademán alguno, nos vio con sus ojos marrón de caricatura, indiferente y taciturno.

Ay, pobre de ti chuchito, ¿tienes hambre? Seguro también tienes sed. En el refri no hay más que jamón, (como su lenguota seca). Bandeja de la pileta, agua para el guaguá.

Ya estaba viendo los carros pasar y moviendo sus chatas a izquierda, a derecha. Lo veíamos de lado, seguía igualito, pero ahora un girasol, que salía triunfante del grisáceo concreto, se posaba curveado por encima del canino.

Señorita girasol y yo te vamos a cuidar. Mira, ¡jamón! Come y bebe, pero no te muerdas tu lenguotototota. Olfateas con tu nariz de pasa gorrona, pero nada comes, ni bebes, debes de estar cansado. Me sentaré a tu lado. Oye, no te puedo sacar porque eres muy grande, y pesado a pesar de que estás tan flaco. Ya que miras para allá, cruzando ese puente viejo está mi primaria, allí también van Bere y Fer, son mis amigos, al rato les pido que me ayuden a sacarte. ¿Tienes amigos? Ah, tu colita se mueve, va y viene despacito. ¿Tienes nombre?

No, no me lo creo.

Te llamarás Salvador, como mi tío, él ya se murió, ¿sabes qué es estar murido? Sólo sé que ya no ves a las personas que mueren.

Recuerdo que fui a su funeral.

Funeral es una reunión donde todos se reúnen a llorar y estar tristes. Me dijeron que en la cajota del jardín estaba durmiendo mi tío, quise verlo pero no me dejaron porque estaba dormido, eso dijeron. ¡Ah, sí! Cuando te mueres duermes muchos chuchos meses, y creo que ya no despiertas, por eso a veces me da miedo dormir, quizás un día me desaparesca.

Ahora que miro el cielo, se ve igualito al de ese día

…las nubes parecían leche cuajada y rajada en tiritas. Bueno, dicen que allá está el espíritu de mi tío, eso dijo Meche que dormía en mi hombro cuando íbamos en el camión. ¿Qué pasa con tu puerco cuando tu alma se va? Le pregunté y me dijo: ¡no seas cuerpo! Ah, ya bajaste tu cabezota, sueño es lo que tienes Chava.

Del boquete salió una larva torciéndose lentamente, y cayó en el piso. Nos dijo: ¡niño, vete a casa!

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